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LEÓN-DUFOUR

AB C D E F G H I J L nAcción de graciasAguaAlmaAmorApóstolesAstrosN O P R S T U VAceiteAlabanzaAltarÁngelesÁrbolAutoridad terrenalAdánAlianzaAménAnimalesArcaAyuno

BAC D E F G H I J L MBabel, BabiloniaBien y MalBuscarBautismoBienaventuranzasN O P R S T U VBendiciónBlancoBestia, BestiasBrazo

CA BD E F G H I J L CultoN O P R S T U VCarismaCautividadComidaConocerCordero de aciónCuerpo de Cristo

DA B CE F G H I J L MDavidDesignio de DiosDiosDemoniosDía del SeñorDiscípuloN O P R S T U VDeseoDiestraDispersiónDesiertoDiluvioDon

erilidadExilioDFGHI J LEducaciónElíasEnfermedad, toEmbriaguezEnseñarEscrituraEspíritu de rrorEscucharEsposoExhortarExtranjero

FABCFariseosFiestasFuerzaDEGHFeFiguraI JL MNOFecundidadFrutoPRSTUFidelidadFuegoV

GA B C D E FGeneraciónGuerraH I J L M N O P R S T U VGloriaGustarGozoGracia

HABCDHambre y sedHijoHoraEFGI JL MHebreoHijo del UHermanoHombreV

IA B C D E F G HÍdolosImposición de manosIsraelJ L MIglesiaIncredulidadN O P R S T U VImagenInfiernoImpíoIra

JA B C D E F G H IJerusalénJuicioJesúsJusticiaL M N O P R S T U VJuan BautistaJustificaciónJudío

LA B C D E F G H I JLabiosLepraLimosnaLámparaLeyLocuraM N O P R S T U VLecheLiberacion, libertadLomos y riñonesLenguaLibroLuz

MA B C D E F G H I J íaMemoriaMinisterioMoisésMundoN O P R S T U eMatrimonioMesíasMisiónMuerte

NA B C D E F G H I J L MNacimiento nuevoNombreNacionesNubeO P R S T U VNiñoNuevoNocheNúmeros

OA B C D E F GObedienciaOrgulloHObrasI J L MNOdioP R S T U VOración

PA B C D E F G H I J L MPacienciaPanPascuaPadres - PadreParábolaPastor - RebañoPecadoPedroPerdónPiedadPoderProcesoPrueba TentaciónN OR S T U VPalabra alabra de DiosParáclitoPatriaPenitencia ConversiónPermanecerPlenitudPresencia de nPobresPrimiciasPromesas

RA B C D E F G H I J L iónRiquezasRostroN O PReinoRetribuciónRisaS T U VReposoRevelaciónRoca

SA B C D E F G H I J L MSábadoSalvaciónSeguirSencilloSiervo de ñoN O P RSacerdocioSantoSemanaServirSoberbiaSufrimientoT U VSacrificioSatánSembrarSiegaSoledad

TA B C D E F G H I J L N O P R STestimonioTrabajoU VTiempoTradición

UA B C D E F G H I J L MUnciónUnidadN O P R S TV

VA B C D E F G H I J L ónN O P R S T UVenganzaVestidoViñaVoluntad de DiosVerVictoriaVirginidad

AbrahamAbraham, antepasado del pueblo escogido, ocupa un puestoprivilegiado en la historia de la salvación. Su *vocación no constituyesólo la fase inicial del *designio de Dios, sino que fija ya susorientaciones fundamentales.1. VOCACIÓN DE ABRAHAM.En lugar de una mera crónica sobre la existencia de Abraham,presenta el Génesis un relato religioso en el que se hallan ya lasnotas de las tres corrientes de tradición: la yahvista insiste en lasbendiciones y en las promesas divinas, la elohista en la fe a todaprueba del patriarca, la tradición sacerdotal en la alianza y en lacircuncisión. La figura de Abraham así iluminada aparece como la deun hombre, al que Dios atrajo a sí y luego lo probó, con miras ahacer de él el padre, increíblemente colmado, de un puebloinnumerable.1. Abraham, elegido de Dios.La vida entera de Abraham se desenvuelve bajo el signo de lalibre iniciativa de Dios. Dios interviene el primero; escoge a Abrahamentre la descendencia de Sem, le «hace salir» de Ur (Gén 11,10-31)y lo conduce por sus *caminos a un país desconocido (Heb 11,8).Esta iniciativa es iniciativa de amor: desde los comienzos manifiesta

Dios para con Abraham una generosidad sobre toda medida. Suspromesas delinean un porvenir maravilloso. La expresión que serepite constantemente es: «yo daré»; Dios dará a Abraham unatierra (Gén 12,7; 13,15ss; 15,18; 17,8); lo colmará, lo haráextremadamente fecundo (12,2; 16,10; 22,17). A decir verdad, lascircunstancias parecen contrarias a estas perspectivas: Abraham esun nómada, Sara no está ya en edad de tener hijos. Así resaltatodavía mejor la gratuidad de las promesas divinas: el porvenir deAbraham depende completamente del poder y de la bondad de Dios.Así Abraham resume en sí mismo al pueblo de Dios, *elegido sinmérito precedente. Todo lo que se de pide es una fe atenta eintrépida, una acogida sin reticencia otorgada al designio de Dios.2. Abraham, probado.Esta fe se debe purificar y fortificar en la prueba. Dios tienta aAbraham pidiéndole que le sacrifique a su hijo Isaac, en el queprecisamente estriba la promesa (Gén 22, 1s). Abraham «no rehusasu hijo, el único» (22,12.16) —es sabido que en los cultos cananeosse practicaban sacrificios de niños—; pero Dios preserva a Isaac,asumiendo él mismo el cuidado de «proporcionar el cordero para elholocausto» (22,8.13ss). Asi se manifestó la profundidad del «*temorde Dios» en Abraham (22,12). Por otra parte, con la misma ocasiónrevelaba Dios que su designio no está ordenado a la muerte, sino ala vida. «No se regocija de la pérdida de los vivientes» (Sab 1,13; cf.Dt 12,31; Jer 7,31). La muerte será un día vencida; el «sacrificio deIssac» aparecerá entonces como una escena profética (Heb 11l,l9;2,14-17; cf. Rom 8,32).3. Abraham, padre colmado.

La obediencia de Abraham acaba en la confirmaciónn de lapromesa (Gén 22,16ss), cuya confirmaciónn ve él mismo esbozarse:«Yahveh bendijo a Abraham en todo» (Gén 24,1). «Nadie le igualóen gloria» (Eclo 44,19).No se trata de una bienandanza individual: la vocación deAbrabam está en ser *padre. Su *gloria está en su descendencia.Según la tradición sacerdotal, el cambio de nombre (Abram secambia por Abraham) atestigua esta orientación, pues al nuevonombre se le da la interpretación de «padre de multitudes» (Gén17,5). El destino de Abraham ha de tener amplias repercusiones.Como Dios no le oculta lo que piensa hacer, el patriarca asume elempeño de interceder por las ciudades condenadas (18,16-33); supaternidad extenderá todavía su influencia, cuya irradiación seráuniversal: «Por tu posteridad serán benditas todas las *naciones»(22,18) La tradición judía, meditando sobre este oráculo, lereconocerá un sentido profundo: «Dios le prometió con juramentobendecir a todas las naciones en su descendencia» (Eclo 44,21; cf.Gén 22,18 LXX).Asi pues, si en Adán se esbozaron los destinos de la humanidadpecadora, en Abraham se esbozaron los de la humanidad salva.II. POSTERIDAD DE ABRAHAM.1. Fidelidad de Dios.Con Abraham, las promesas se refieren, pues, también a su

posteridad (Gén 13,15; 17,7s). Dios las repite a Isaac y a Jacob(26,3ss; 28,13s), los cuales las transmiten como herencia (28,4;48,1Ss; 50.24). Cuando los descendientes de Abraham se venoprimidos en Egipto, Dios presta oídos a sus lamentos, porque «seacuerda de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob» (Ex 2,23s; cf. Dt1,8). «Recordando su palabra sagrada para con Abraham, su siervo,hizo salir a su pueblo en medio de la alegría» (Sal 105,42s). Mástarde alienta a los exiliados Ilamándolos «raza de Abraham, miamigo» (Is 41,8).En períodos de apuro, en que se ve amenazada la existencia deIsrael, los profetas restauran su confianza recordando la vocación deAbraham: «considerad la roca de que habéis sido tallados, lacantera de que habéis sido sacados. Mirad a Abraham, vuestropadre.» (Is 51,1s; cf. Is 29,22; Neh 9,7s). Y para obtener los favoresde Dios la mejor oración consiste en apelar a Abraham: «Acuérdatede Abraham.» (Ex 32, 13; Dt 9,27; IRe 18,36), «otorga. a Abrahamtu gracia» (Miq 7,20).2. Filiación carnal.Pero hay una manera mala de apelar al patriarca. En efecto, nobasta con provenir físicamente de él para ser sus verdaderosherederos; hay que enlazar con él también espiritualmente. Es falsala *confianza que no va acompañada de una profunda docilidad aDios. Ya Ezequiel lo dice a sus contemporáneos (Ez 33,24-29). JuanBautista, anunciando el juicio de Dios se enfrenta con la mismailusión: «No os forjéis ilusiones diciendo: Tenemos a Abraham porpadre. Porque yo os digo que Dios puede hacer de estas piedrashijos de Abraham». (Mt 3,9). El rico avariento de la parábola, por

mucho que clama «¡Padre Abraham!», no obtiene nada de suantepasado: por su culpa hay un abismo zanjado entre ambos (Lc16,24ss). El cuarto evangelio hace la misma afirmación: Jesús,desenmascarando los proyectos homicidas de los judíos, les echa encara que su calidad de hijos de Abraham no les habla impedidoconvertirse en hijos del diablo (Jn 8,37-44). La filiación carnal no valenada sin la fidelidad.3. Las obras y la fe.Para que sea auténtica esta fidelidad hay que evitar otradesviación. En el transcurso de las edades ha celebrado la tradiciónlos méritos de Abraham, su *obediencia (Neh 9,8; Eclo 44,20), suheroísmo (1 Mac 2,52; Sab 10,5-6); continuando en esta direcciónciertas corrientes del judaísmo acabaron por realzar este aspecto:ponían toda su confianza en las *obras humanas, en la perfectaobservancia de la ley, con lo cual llegaban a olvidar que lo esenciales apoyarse en Dios.Esta pretensión orgullosa, combatida ya en la parábola del fariseoy del publicano (Lc 18,9-14), queda completamente destruida porsan Pablo. Éste se apoya en Gén 1 5,6: «Abraham creyó a Dios y lefue reputado por justicia», para demostrar que la *fe, y no las obras,constituye el fundamento de la salvación (Gál 3,6; Rom 4,3). Elhombre no tiene por qué gloriarse, pues todo le viene de Dios «atitulo gratuito» (Rm 3-27; 4,1-4). Ninguna obra antecede al favor deDios, sino que todas son fruto del mismo. Desde luego, este fruto nodebe faltar (Gál 5,6; cf. ICor 15,10), como no faltó en la vida deAbraham; Santiago lo hace notar a propósito del mismo texto (Sant2,20-24; cf. Heb 11,8-19).

4. La única posteridad.¿Cuál es, pues, en definitiva la verdadera posteridad deAbraham? Es Jesucristo, hijo de Abraham (Mt 1,1); más aún: entrelos descendientes del patriarca es el único en quien recae conplenitud la *herencia de la promesa: es la descendencia porexcelencia (Gál 3,16). Por su vocación estaba Abraham ciertamenteorientado hacia el advenimiento de Jesús, y su gozo consistió enpercibir, en vislumbrar este *día a través de las bendiciones de supropia existencia (Jn 8,56; cf. Lc 1,54s.73).Esta concentración de la promesa en un descendiente único, lejosde ser una restricción, es la condición del verdadero universalismo.Todos los que creen en Cristo, circuncisos o incircuncisos, israelitaso gentiles, pueden tener participación en las *bendiciones deAbraham (Gál 3,14). Su *fe hace de ellos la descendencia espiritualdel que creyó y vino a ser ya «el padre de todos los creyentes» (Rm4,11ss). «Todos sois uno en Cristo Jesús. Y si todos sois de Cristo,luego sois descendientes de Abraham, herederos según lapromesa» (Gál 3,28s).Tal es el coronamiento de la revelación bíblica, llevada a sutérmino por el Espíritu de Dios. Es también la última palabra sobre la«gran recompensa» (Gén 15,1), anunciada al patriarca: supaternidad se extiende a todos los elegidos del cielo. La patriadefinitiva de los creyentes es «el seno de Abraham» (Lc 16,22), alque la liturgia de difuntos hace votos por que lleguen las almas.- Bendición - Elección - Fe - Herencia - Padre - Promesa - Vocación.

Acción de graciasLa realidad primera de la historia bíblica es el *don de Dios,gratuito, sobreabundante, sin revocación. El encuentro con Dios nosólo pone al hombre en presencia del absoluto, sino que lo colma ytransforma su vida.La acción de gracias aparece como la respuesta a esta *graciaprogresiva y continua que había un día de florecer in Cristo. Laacción de gracias, a la vez toma de conciencia de los dones de Dios,arranque muy puro del alma penetrada de maravilla por estagenerosidad, reconocimiento gozoso ante la grandeza divina, esesencial en la Biblia porque es una reacción religiosa fundamental dela criatura que descubre en una trepidación de *gozo y deveneración, algo de *Dios, de su grandeza y de su *gloria. El pecadocapital de los paganos consiste, según san Pablo, en «no haberdado a Dios gloria ni acción de gracias» (Rm 1,21). Y, en efecto,entre la masa de himnos creados por la piedad mesopotámica, laacción de gracias es excepcional, al paso que es frecuente en laBiblia, en la que suscita poderosos arranques.AT.1. De una a otra alianza.La acción de gracias del AT anuncia la del NT en cuanto que essiempre, al mismo tiempo que gratitud, tensión hacia el futuro y haciauna gracia más alta. Por otra parte, a la hora de la nueva alianza, laacción de gracias irrumpe verdaderamente, haciéndoseomnipresente en la oración y en la vida de los cristianos, como no lo

había sido nunca en los justos de otros tiempos. La acción degracias de la Biblia es esencialisimamente cristiana.Sin embargo, no lo es en forma exclusiva, hasta tal punto que,como se ha escrito, en el AT el aisraelita alaba sin dar graciass. Enrealidad, si el AT no conoce todavía la plenitud de la acción degracias, es porque todavía no ha saboreado la plenitud de la gracia.Si la *alabanza, más espontánea, más exteriorizada, tiene quizás enel AT más lugar que la acción de gracias propiamente dicha, es másconsciente, más atenta a los gestos de Dios, a sus intenciones, a su*revelación, es que el Dios muy santo sólo se revelóprogresivamente, descubriendo poco a poco la amplitud de su accióny la profundidad de sus dones.2. El vocabulario.Descubrir la acción de gracias en la Biblia es al mismo tiempoencontrar el gozo (Sal 33, 1-3.21), la alabanza y la exaltación (Esd3,11; Sal 69,31), la glorificación de Dios (Sal 50,23; 86,12).Precisando más, la acción de gracias es *confesión pública degestos divinos determinados. Alabar a Dios es publicar susgrandezas; darle gracias es proclamar las maravillas que opera y dartestimonio de sus obras. La acción de gracias va de la mano con la*revelación; es como su eco en los corazones. Asi comporta confrecuencia la mención de la asamblea de los justos o de los pueblosconvocados para oirla (Sal 35,18; 57,10; 109,30), una invitación aunirse a ella (Sal 92,2ss; 105,1s).En hebr. este matiz de confesión maravillada y agradecida seexpresa por todah, que suele traducirse con una palabra muchomenos expresiva y bastante poco exacta: agradecer. La palabra queparece cristalizar la acción de gracias en el AT y traducir lo másexactamente posible la actitud religiosa apuntada es *«bendición.

(hebr. barak), que expresa el i

La vida entera de Abraham se desenvuelve bajo el signo de la libre iniciativa de Dios. Dios interviene el primero; escoge a Abraham entre la descendencia de Sem, le «hace salir» de Ur (Gén 11,10-31)